Historia

Viernes, 8 Agosto   

El período anterior a la aparición del sello postal o estampilla, se llama prefilatelia; período en que el envío de correspondencia presentaba serios problemas porque el receptor del correo era el que debía pagar el servicio, pago que era evadido en muchas oportunidades por los destinatarios.

La solución a este problema la propuso, en el año 1840, el profesor de escuela Rowland Hill, inglés, a quién se le ocurrió que el pago lo hiciera el que enviaba la carta, ideando el uso de unas etiquetas engomadas que se pegarían al sobre como comprobante de este pago por adelantado. La afición por coleccionar sellos de correos empezó poco después de la introducción de los sellos para el franqueo de la correspondencia. En 1840 el doctor John Edward Gray, oficial del Museo Británico, empezó a coleccionarlos inmediatamente después de su aparición, y en un número del periódico The Times de 1841 publicó un anuncio solicitándolos.

Poco a poco fue cundiendo la afición por coleccionar sellos y con ello se introdujo el comercio mediante la compraventa, aunque en un principio fue de muy poca importancia por ser muy escasas las variedades y carecer los sellos de muchas de las cualidades que más tarde los harían atractivos. A medida que los sellos fueron aumentando en número y que los de las primeras emisiones se hicieron más escasos, la dificultad en reunirlos estimuló a mucha gente por obtenerlos y así, ya en 1858, sobre todo en Inglaterra se encuentran coleccionistas de sellos pertenecientes a lo más selecto de la sociedad: intelectuales, hombres de negocios, banqueros, etc.

De Inglaterra, la afición por coleccionarlos pasó a Bélgica, Francia y Alemania. En Francia, Potiquet publicó en diciembre de 1861 el primer Catalogue de timbres poste, al que siguió, al cabo de dos meses, el Manuel du collectionneur de timbres poste, publicado en Bruselas por Moens, apareciendo luego, casi sin interrupción, los catálogos o manuales de Laplante, Klin, Gray, Statford, Smith y un largo etcétera. Los coleccionistas de París fueron los primeros en clasificar los sellos, medirlos con la pauta o regla, notar las marcas de agua y separar las varias emisiones de cada país. Al tiempo que se fundaban periódicos especiales en los que se publicaban las noticias de la aparición de nuevos sellos.